Alcalde en un despacho sobre un fondo de un cuadro y unas banderas

Javier Figueredo, Alcalde de El Espinar: “Con este reconocimiento a D. Abundio devolvemos a las Hermandades un poco de lo que ellas nos han dado”

D. Javier Figueredo Soto es el muy ilustre alcalde de la localidad serrana y segoviana de El Espinar. Hermandades del Trabajo llegó allí en 1950, alquilando al Ayuntamiento un “caserón destartalado” que acondicionaron como se pudo. Serviría para realizar cursillos y ejercicios en invierno y para descanso en verano, aprovechando el extenso jardín: era Betania, posteriormente, Casa Madre, y la primera residencia en El Espinar. Después, llegarían Betania (más grande) y Nazareth. D. Abundio fue entusiasta de la localidad, a la que se desplazaba siempre que podía. Muchos lo recuerdan en las Eucaristías, paseando por el pueblo o jugando a la petanca. A lo largo de las décadas miles y miles de personas han pasado por las residencias de El Espinar. Algunos han hecho suyo el pueblo. Con el tiempo, las normativas y el deterioro por el uso, tuvieron que cerrarse. Pero, desde nuestro Centro de Madrid hay proyectos en marcha para darles nueva vida y uso. Durante todos estos años, El Espinar ha permanecido en el corazón de la gran familia de Hermandades. Hablamos con D. Javier para que nos cuente más de esta relación de El Espinar y HHT

Pregunta. D. Javier, para la Fundación Abundio García Román y las Hermandades del Trabajo, esta decisión de nombrar Hijo Predilecto de El Espinar a D. Abundio es una alegría inmensa. D. Abundio y las Hermandades consideraban, y consideramos, que este pueblo es también nuestro. ¿Qué significa para la localidad de El Espinar este nombramiento?

Respuesta. Se hacen muy pocas condecoraciones de Hijo Predilecto; de hecho, hay poquísimas. Cuando se da ese paso es, sobre todo, porque se reconoce la figura de una persona que, yo creo, ha dejado una huella en nuestro municipio. Una figura que, como D. Abundio, cada vez que la mencionas siempre conoces a alguien que ha convivido con él, que ha disfrutado de sus distintas iniciativas o actuaciones… pero, sobre todo, siempre hay gente que le recuerda como alguien muy cercano y como una persona muy colaborativa con todo el mundo.

P. Han pasado distintas generaciones y hemos visto épocas más y menos intensas en esta relación de Hermandades del Trabajo con El Espinar, especialmente debido a los cambios con el uso de las residencias. En los últimos años se está revitalizando esta relación. ¿Cree que El Espinar también es consciente de este hecho, de que estamos encauzando un nuevo “renacimiento”?

R. Yo creo que es algo que le debíamos, como municipio, a Hermandades. Creo que el pueblo de El Espinar, durante muchísimo tiempo, ha agradecido mucho que Hermandades estuviera aquí, porque era muchísima gente la que venía todos los fines de semana y durante todo el verano: venían a disfrutar y a hacer vida en nuestro pueblo.

Y ahora, cada vez que hacemos alguna actividad con Hermandades o algún tipo de acto, al final todo el mundo recuerda lo que ha sido la asociación en El Espinar. Yo creo que es un poco la espinita que teníamos clavada en el Ayuntamiento: devolver a Hermandades un poco de lo que nos había dado.

Un grupo de cuatro personas en una congregación religiosa

Alcalde de El Espinar: Javier Figueredo

P. Otra de las cosas importantes, es que Hermandades está trabajando en sendos proyectos para dar nuevos usos a las residencias Casa Madre y Betania. ¿Cómo ven desde el pueblo esta oportunidad?

R. Yo creo que todo lo que sea revitalizar edificios que están en desuso, en cualquier municipio, está bien valorado. Tenemos el ejemplo de la residencia Nazaret, que es un edificio que prácticamente se ha hecho nuevo; se está utilizando y está dando mucha vida en nuestro municipio. Y ahora, con Casa Madre y Betania, en mi opinión, en poco tiempo volveremos a ver un centro renovado que va a dar para impartir mucha Formación. Sobre todo, en lo que estamos trabajando es en que ese centro tenga gran actividad en el ámbito formativo, y que sea algo recíproco entre Hermandades del Trabajo y los vecinos de El Espinar.

P. Las Hermandades del Trabajo ya están colaborando con otras entidades en programas sociales. En este sentido, ¿qué proyectos tienen Hermandades y el Ayuntamiento que podrían impulsarse conjuntamente, en este tema más social y del mundo del trabajo?

R. Yo creo que, principalmente, lo que comentaba antes: Betania va a ser un centro en el que va a impartir mucha formación. Ya estamos trabajando para que, cuando se termine ese edificio, pueda albergar ciclos formativos, y en eso el Ayuntamiento va a colaborar directamente.

Vamos a ser parte activa de toda esa programación que se imparta y organice en ella. No solo para dar vida al edificio, sino para que Hermandades del Trabajo y El Espinar, al final, tengan esa vinculación que siempre nos ha unido: el tema social y la vida de la gente de El Espinar.

P. Un centro de Formación en El Espinar, que es un pueblo ya mediano, que ha crecido mucho. ¿Hay suficientes personas para participar en esos programas formativos?

R. Sí. Al final, lo que estamos buscando ya no es solo un programa formativo para adolescentes; lo que buscamos son programas formativos para que la gente pueda acceder a un empleo. Yo creo que ahora hay mucha oferta de trabajo en muchísimos sitios

P. Formación profesional, principalmente.

R. Eso es. Y lo que hay que hacer es formar a las personas, concretamente, para la oferta real en la que haya puestos de trabajo. Y esa es una de las prioridades. El Ayuntamiento, por ejemplo, lleva dos años en los que hemos incluido en El Espinar —donde nunca había habido— módulos de formación.

Ahora, por ejemplo, tenemos formación para Administrativos y Forestales. Son dos itinerarios muy vinculados al territorio. Para el tejido industrial hace falta mano de obra en el ámbito administrativo y, para toda la masa forestal que tenemos, contar con gente experta es algo fundamental.

Un grupo de 8 personas en una iglesia bajo las escaleras

Visita de Javier Figueredo a Hermandades del Trabajo

P. En este sentido, otra conexión de Hermandades del Trabajo con su municipio, y que dice mucho de cómo se vive aquí, es que numerosas personas que trabajaban en las residencias al final conocieron aquí a sus esposos o esposas y formaron sus familias. Y otras que, viniendo habitualmente, finalmente, les gustó tanto El Espinar que tienen casa aquí.

R. Sí, yo conozco mucha gente que conoció El Espinar por Hermandades, y que tiene vivienda y ha hecho vida en nuestro pueblo gracias a ello. Conozco personas que venían a pasar unos días de retiro o de vacaciones y, al final, acabaron encontrando pareja en El Espinar y viviendo su vida aquí.

P. Finalmente, D. Javier ¿Cómo recomendaría usted El Espinar a aquellos que aún no conocen la localidad?

R. El Espinar tiene dos características principales… bueno, tres, que son por las que la mayoría de las personas vienen a conocer nuestro pueblo. La primera, la naturaleza: vivimos en un entorno maravilloso, rodeado de pinares centenarios. El turismo de naturaleza es nuestro estandarte principal.

Luego tenemos otro tipo de turismo: la gente que viene a conocer todo el patrimonio que tenemos y la parte hostelera; El Espinar es un sitio en el que se come muy bien y en el que tienes muchas cosas que ver.

Y luego, hay un eje transversal que lo une todo: la forma de ser del espinariego. Es gente que acoge a todo el mundo, que se desvive por agradar, lo que hace que el municipio tenga ese empaque turístico.

Por Guadalupe Mejorado. 

La entrevista de Javier Figueredo ha sido previamente publicada en nuestra revista “A Hombros de Trabajadores”, N.º 28marzo 2026, en papel y pdf digital.