La alegría y la responsabilidad de acudir a CONVIVIUM

Han pasado unos días desde la clausura de CONVIVIUM, la asamblea prebisteral que reunió a los sacerdotes de la archidiócesis de Madrid en un encuentro extraordinario, por su convocatoria y por sus frutos y ya ha habido tiempo de pensar sobre ella.

María de los Ángeles Sobrino, presidenta diocesana del Centro de Madrid de las Hermandades del Trabajo, pudo estar allí como miembro del Consejo Pastoral Diocesano. Estas son sus impresiones:

La riqueza de participar en CONVIVIUM

Participar en CONVIVIUM, desde nuestra condición de laicos, nos ha servido muchísimo a quienes hemos podido estar allí, tanto mujeres como hombres: para profundizar no solo en la importancia de la relación con los sacerdotes, sino también —y esto es muy relevante—, en el papel que, como bautizados, tenemos los laicos en la misión de la Iglesia.

A la pregunta concreta de qué ha significado para mí CONVIVIUM, diría que ha sido una gracia, un regalo inesperado de Dios. Poder compartir, en un momento histórico para la diócesis de Madrid, esos instantes en los que los presbíteros se han hermanado y han vivido la comunión, ha supuesto un descubrimiento y una emoción sincera.

Como laica y miembro del Consejo Pastoral Diocesano, lo he sentido también como una gran responsabilidad, porque estábamos allí para acompañar a nuestros presbíteros y, al mismo tiempo, para aprender.

Un honor y, a la vez, la confirmación de la llamada que también a nosotros nos ha llevado por el camino del compromiso con nuestra Iglesia.

Un programa muy enriquecedor

La verdad es que nos ha iluminado mucho escuchar las ponencias, participar después en las sesiones plenarias y atender a las preguntas y las inquietudes compartidas. Ciertamente, ha sido una experiencia muy valiosa y enriquecedora, que me ha hecho sentirme plenamente miembro, activo y responsable de la Iglesia.

Además, un grupo de militantes de Hermandades del Trabajo del Centro de Madrid, nos unimos a la Eucaristía celebrada en la Catedral de Nuestra Señora de la Almudena el lunes por la tarde.

Fue otro momento de emoción: por la belleza de la celebración, las palabras de nuestro Pastor, el cardenal arzobispo D. José Cobo y la impresionante huella que nos dejó ver juntos, unidos y felices a 1300 sacerdotes de nuestra diócesis. Una imagen que se fijará en nuestro recuerdo.

Una de las conclusiones que más me llegó es que nuestros presbíteros no pueden caminar solos. Y, nosotros, laicos comprometidos, llamados a ser apóstoles de nuestra Iglesia, hemos de estar a su lado.

Agradecidos y conscientes, además, de que allí, como parte de CONVIVIUM, se encontraba nuestro consiliario diocesano, Ramón Llorente García.

También tuvimos la alegría de poder ver y fotografiar un rollup con la foto de D. Abundio, nuestro fundador, con una de sus frases impresa. Fue, sin duda, una sorpresa y felicidad verlo allí, junto a otras figuras relevantes de nuestra Iglesia.

Ramón Llorente, consiliario diocesano, junto al cartel con la foto y cita de D. Abundio.